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 EL BA

 

El relato comienza en uno de los bares del centro de la ciudad . . . esta ciudad es una muy especial porque es un lugar donde nadie esta solo o casi nadie . . . era muy gracioso salir a la calle y ver siempre gente de a dos o de a tres. . . estaba mal visto andar de mas de cinco,  solo porque no cabían en las veredas, se me ocurre pensar que pasaría si las  veredas fueran tan chicas que solo pasase una persona, creo que algo se inventaría para no andar solo, ¿ se empezaría a caminar de lado, tal vez? . . . me fui un poco del relato, pero quería hacer hincapié en este tema ya que me resulto demasiado llamativo . . . este bar en particular era de una extranjera a la cual le gustaban las flores, tanto, que el techo del bar estaba cubierto por flores boca abajo, de distintas clases y colores . . . daba la impresión como de estar en un sueño, lo difícil era acostumbrarse, porque uno solía pasarse horas viendo las variedades de pétalos, tallos y hojas . . . con el tiempo descubrí que esas flores eran naturales y que por una extraña razón crecían hacia abajo, seguro que usted pensaría que esto era una gran atracción en la ciudad, pero todo lo contrario, nadie jamás notaba semejante anomalía . . . todos los habitantes o casi todos vivían inmersos en sus cosas y cotidianeidad, no era triste ni nada por el estilo, además estaba muy bien visto que la gente viviera de esa forma . . . yo visitaba este bar todas las noches de primero de mes, y nunca vi a nadie sorprenderse por las nuevas especies de flores recién nacidas que aparecían, solo yo me pasaba horas catalogando mentalmente y tratando de recordar como estaban hace un mes atrás . . . era algo muy estimulante . . . recién al año de ir cada mes, me di cuanta que estas hermosas flores cambiaban según la gente que se sentaba en las mesas de abajo . . . por ejemplo, las que estaban sobre mi mesa eran una mezcla de margaritas blancas y amarillas, en donde prevalecía el color verde, porque sus hojas eran mas grandes que las flores . . . las otras mesas eran muy cambiantes, nunca me cruce dos veces con la misma persona, creo que era por eso que siempre veía diferentes clases de flores, me sorprendí cuando vi la mesa de un grupo de ejecutivos, ya que lo que había arriba de sus mesas no eran flores sino pimpollos todos de distintas clases . . . la verdad que yo no iba por las flores que colgaban del techo, solo las observaba cuando estaba esperando el café con leche, a veces me demoraba en pedir para poder ver un poco mas pero tan pronto me servían me olvidaba por completo de ellas . . . nunca me hice cercano a nadie del bar, creo que eso esta mal visto, dentro de los bares nadie establece nuevos contactos o casi nadie, así que,  por costumbre, ya me había acostumbrado a no hablar con nadie . . . siempre llevaba mi agenda y un libro que nunca abría, ahora que pienso, no se para que lo llevaba . . . cada mes era uno distinto, trataba de que los colores de la tapa no coincida con el libro del mes anterior, no estaba bien visto repetir los colores . . . la gente de esta ciudad es muy prejuiciosa con esas cosas, y como yo no quería sobresalir, me apegaba a todas las costumbres impuestas por la costumbre . . . la única que no me agradaba era la de caminar acompañado, esa era la única que rompía o la casi única que rompía . . . este día en especial en el bar que nunca aprendí el nombre, fue especial porque sucedió por primera vez algo que cambio para siempre mi manera de ver las cosas . . . era un primero de mes de el primero de año . . . todas estaban muy ocupados en festejar algo que no recuerdo, creo que era un campeonato o algo por el estilo . . . ya al entrar al bar y pasar los dos escalones de la entrada sentí algo raro en el ambiente y presentí que no debía entrar, pero como estaba mal visto volverse cuando uno estaba por entrar a un bar, entré . . . me senté en mi mesa y estuve un rato observando las flores, las de las otras mesas ya que las mías me las conocía de memoria . . . cuando se acercó la moza me miro y con un gesto de amabilidad me insinuó que ordenara, yo, con una sonrisa y un movimiento de resignación con los hombros le di a entender que debía traerme lo de siempre . . . seguí por unos segundos con los hombros arriba, pensando en porque hago siempre lo mismo los primeros de mes . . . al instante me sobresalté . . . era algo que no estaba bien visto, nadie, por respeto a la gente, se sobresaltaba dentro de un bar, o casi nadie . . . fue instintivo, era la primera vez que pasaba algo así, una de mis margaritas, una de las mas antiguas calló sobre mi agenda . . . todos miraron mi reacción, todos se quedaron inmóviles, las mozos se detuvieron en seco, el vapor de los cafés dejo de ascender, todos parecían esperar algo, yo agobiado, ya cuando no habían pasado mas de unos pocos segundos . . . intente pensar y rever lo que había pasado . . . una hermosa margarita, diría la mas perfecta margarita con pétalos perfectamente equilibrados con sus hojas distribuidas con perfección por todo el tallo, había caído sobre mi mesa . . . la flor completa apenas superaba el largo de la agenda, de pronto me di cuenta de todo, no había una costumbre para esto, por eso todos se quedaron inmóviles prestando atención en como había que reaccionar ante semejante suceso, de pronto mi tensión se disperso y no me sentí presionado por la gente, entonces, tome mi agenda con la mano derecha, apretando respetuosamente con la palma de la mano la hermosa y llamativa margarita blanca, me levanté y me marche, sin haber tomado el café con leche y dejando el libro sobre las mesa, dos cosas que están muy mal vistas . . . nadie nunca dejaba un bar sin antes terminarse su pedido y ni pensar de dejar un libro sobre la mesa dentro de un bar, nadie jamás había echo eso.

. . . ahora esta bien visto retirarse sin consumir una orden y dejar un libro sobre una mesa, cuando por casualidad y repentinamente se cae sobre la mesa de uno una hermosa flor . . .